Somos un país.

Un abrazo que es de todos.

“Ojalá sea su Mundial, ojalá haga 30 millones de goles… se lo merece”. Mi mamá mira en la televisión a Messi subiendo al micro en el predio que Argentina tiene en Ezeiza para partir a Brasil. Es como tantas, de esas personas que ven fútbol cada cuatro años. Yo también lo miro, como casi todos, no a modo de despedir a los 23 que nos van a representar en ese terreno enemigo sino, inocentemente, es cierto, queriendo cuidarlos. No vaya a ser cosa que algo que impida que todo salga bien. Estoy feliz de que, más allá de algún que otro golpe, todos estén en condiciones de competir dentro de pocos días cuando la Selección Argentina debute ante Bosnia.

Una vez en el poco pintoresco avión –miren el de Brasil si no comparten la crítica-, señora madre muestra una foto del plantel trajeado todo junto y le parece que son bien parecidos y se sorprende con el corto de los peinados. No hay rasta, no hay colitas, Demichelis cumplió una promesa y se despidió de sus mechas. Por mi parte analizo la lista de Sabella y confirmo el agrado que me genera la ausencia de Banega. Más allá del flojo nivel de Ever, Enzo Pérez está enchufado y su poli funcionalidad puede ser beneficiosa y Augusto Fernández demostró que quería estar exigiéndose y cumpliendo. Lucas Biglia no entra en la discusión, está por encima de los tres por nivel individual y por adaptabilidad en el esquema madre de los cuatro fantásticos.

Encerrado en mi mundo, un llamado me devuelve a la tierra. Claro, mamá avisa que el avión está carreteando la pista de despegue y, como dije antes, tenemos que cuidar que todo salga bien. El Boeing 737 ya esconde las “ruedas” y, poco a poco, desaparece en el horizonte. Ahora puedo volver a repasar el último partido amistoso de la Selección y ya no en el alivio por que no hayan aparecido lesiones graves. Más allá de que Eslovenia no era medida, el entrenador pudo practicar un nuevo sistema y darle minutos a jugadores que los necesitaban. El 5-3-2 ó el 3-5-2, sobre todo en el segundo tiempo cuando saltaron a la cancha algunos titulares, mostró una buena variante del mucho daño que pueden hacer pocos jugadores de este equipo. Y eso es bueno. Después, será Don Alejandro quien deba decidir quien se queda afuera del póker de ases o si lo implementa… por suerte no depende de los 40 millones.

En la pantalla aparece el micro que transporta y transportará al plantel nacional a lo largo de la Copa del Mundo. Ya están ahí, llegaron bien. Mi mamá se emociona de nuevo al ver a Messi. Yo, por primera vez, también. Dejo de analizar y comprendo que a los que ven fútbol cada cuatro años y a los que lo seguimos domingo tras domingo nos pasa lo mismo. Sí, Leo: ojalá sea tu Mundial, ojalá hagas 30 millones de goles, ojalá le robes en la cara la Copa a los brasileros, te lo merecés.

¡Aguante Argentina la concha de su madre!

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