Argentina está muy lejos de Barcelona

Parece que hasta al técnico que  tenía claro como hacer sentir cómodo al mejor del mundo se le derrumbó el castillo. Sergio Batista tenía pensado armar un equipo para Lionel. Buscó jugadores que, supuestamente, reunían características similares a los del Barcelona de España. Movilidad, pases cortos y explosión de tres cuartos de cancha hacia adelante.

Messi y un reflejo de como está la selección. Con la cabeza gacha.

Acá empieza el juego de las comparaciones y las diferencias que explican porqué imitar es un error. El lateral derecho del Barcelona es un tal Dani Alves. Si, ese mismo que hace la banda una y otra vez de manera incansable y que es el verdadero socio de Messi. En el puesto por puesto el que ocupa esa posición es Zanetti. El pupi, que se perdió injustamente los Mundiales del 2006 y 2010, está lejos de cumplir los requisitos por el simple hecho de la edad y de la lógica merma física.

El “triple cinco” en Barcelona no existe. Busquets es el único volante central por posición, función y características. ¿Acaso alguien podría decir con exactitud de que juegan Iniesta y Xavi? ¿y de qué jugaron toda su vida? Son volantes, si. Pero sólo volantes. Juegan por todo el ancho de la cancha y eso lo tienen en la sangre, viene desde La Masía. Mascherano sin dudas puede cumplir el rol de lungo Sergio. Pero… ¿Cambiasso y Banega? Más adelantados y tirándose a los costados siguen, por función y características ambos jugando de “cinco”.

Lavezzi está lejos de poder conectarse en el circuito de pases que pretende el entrenador. Un velocista como él tiende a no mirar lo que pasa a su alrededor y suele terminar mal las jugadas. En un principio Di María aparecía haciendo exactamente lo mismo que el hombre del Nápoli. Uno en la derecha, el otro por la izquierda. Aquí aparece el increíble caso de Carlos Tévez. Que pasó de no ser tenido en cuenta a jugar los 180 minutos de esta Copa América. “Messi es mi nueve y después vienen Higuaín y Milito. A Tévez lo considero nueve”, no es necesario siquiera leer entre líneas para comprender que el jugador del pueblo era el cuarto centrodelantero para Batista. No fue ni cuarto ni centrodelantero. Empezó reemplazando Di Maria y estancado por la izquierda. Terminó “corriendo” a Messi a jugar de cinco y ocupando él su sector.

Cuando los resultados no aparecen es necesario hacer cambios. Esto no significa cambiar a Rojo por Zabaleta y correr a Zanetti de banda. Más allá de que Batista se contradijo por poner a un central de lateral, no parece ser el problema principal. En el banco hay jugadores como Agüero y Pastore. Jugadores que se entienden perfectamente con Messi. Lo entienden de la misma manera. El Kun ingresó hoy junto con Gago e intentaron conectarse con el 10 de Rosario. En un partido apagado de Lio, el resultado no fue el esperado. Pastore no pisó el césped más que para jugar un “loco” con los suplentes.

Messi está destinado a ser el maestro de obra para la reconstrucción del castillo. Para que la selección argentina cambie hay que lograr que Messi esté contento. Para que Messi sea un maestro de obra feliz tiene que tener a los obreros que mejor entiendan su idea. Batista no lo tiene claro.

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