Lo que el clásico nos dejó x 4

Pasaron dieciocho días desde el 16 de abril. Ese sábado se jugó el primero de los cuatro partidos que enfrentaron al Real Madrid y al Barcelona. El equipo de la capital española llegaba con 8 puntos a descontar con 18 en juego en la Liga BBVA y con el 0-5 de la primera rueda en las espaldas. El equipo de la capital catalana mantenía el juego que lo lleva a ser uno de los mejores de la historia. Mourinho no decidió arriesgar, sino todo lo contrario. Puso a Pepe en la linea de volantes acompañando a Xabi Alonso y a Khedira y sacó a Özil y dejó crecer el césped del Santiago Bernabeú para entorpecer el estilo “azulgrana”. Su objetivo era no dejar jugar al Barcelona, esperarlo en campo propio y salir contra atacando con velocidad. Los dirigidos por Pep Guardiola jugaron a lo de siempre. Manejaron la pelota con tranquilidad buscando espacios con Xavi como repartidor de balones. Carles Puyol volvió tras una larga inactividad y fue reemplazado por una molestia en el segundo tiempo. Luego del gol de Leo Messi de penal comenzaba a gestarse una victoria mas contundente hasta la expulsión de Raúl Albiol. Las palabras del polémico José exteriorizando, con ironía, su deseo de no terminar con diez jugadores -algo imposible si se busca cortar ataques con excesiva violencia- provocó en sus jugadores amor propio. Esta situación le permitió llegar al empate a pocos minutos del final gracias al penal convertido por Cristiano Ronaldo.

Cuatro días después se jugó otro partido. Era por la Copa del Rey, era la final y esa noche iba a haber un campeón inexorablemente. Los planteos no cambiaron, pero si lo hicieron algunos nombres. Con Albiol suspendido, Mou corrió a Sergio Ramos al centro de la defensa para que Arbeloa ocupe el carril derecho en la última línea y Özil reemplazó a un invisible Benzema en el partido de Liga. En el Barcelona el único cambio fue el ingreso del argentino Javier Mascherano reemplazando a Puyol. A planteos iguales, desarrollos parecidos. El Real Madrid se paró unos metros más adelante en en el campo de Mestalla y logró, en tiempo suplementario, obtener la Copa tras dieciocho años sin poder ganarla. Ronaldo, autor del gol, y Casillas fueron los artífices del triunfo. Di María se fue expulsado cerca del cierre.

Ronaldo festeja el gol en la final de la Copa del Rey.

Estos dos partidos habían cambiado todo. Ahora los madridistas eran favoritos para la serie de Champions League y Mourinho seguía demostrando que sabía como ganarle al Barcelona. Una mal interpretación sobre unos dichos de Guardiola -en dónde hizo referencia a un gol bien anulado a Pedro que podría haber cambiado el destino de la Copa- provocaron en el entrenador de la “Casa Blanca” una reacción infantil y desmedida. “Hasta hoy había dos grupos de técnicos: Los que critican a los árbitros, en el cual me incluyo y los que no lo hacen. “Pep” está solo en un tercer grupo, los que critican el acierto del árbitro”. Guardiola llegó a Madrid para disputar el partido de ida de la semifinales de la Champions y respondió por primera vez: “Le regalo el campeonato aqui -en la sala de prensa-. Mañana jugaremos un partido y veremos quien es el mejor”

La alegría azulgrana bajo la lluvia. Gol de Pedro.

El tercer partido fue el 27 de abril. Nuevamente el Real Madrid presentaba su triple cinco, pero en esta ocasión Lass Diarra ingresó por Khedira y Ronaldo quedó muy solo arriba -su reclamo para con sus compañeros de que presionen con el fue un caro reflejo-. En el Barcelona volvía Puyol para ocupar el lateral izquierdo y Keita reemplazaba a Iniesta, lesionado. A pedido del entrenador Dani Alves no atacó casi nunca y anuló la estrategia del Real Madrid que se mostró como un equipo sin ánimo de atacar, inofensivo. La correcta expulsión de Pepe a los 16 minutos del segundo tiempo acrecentaron las diferencias entre ambos equipos y un mágico Messi anotó los dos goles de la victoria.

Para el partido de vuelta del 3 de mayo, el Real Madrid tenía que visitar el Camp Nou por primera y única vez en estos cuatro partidos sin Pepe, sin Sergio Ramos y sin Mourinho. En el Barcelona todo era tranquilidad e Iniesta volvía al once titular. El local fue muy superior y dominó la pelota haciendo figura, nuevamente, a Casillas. El gol de Pedro le puso un tinte de justicia a la noche lluviosa de Cataluña. El de Marcelo fue para el Madrid como un oasis en el desierto, solo eso. Porque el Barsa siguió tocando la pelota y Messi fue duramente castigado por sus rivales.

Estadísticamente el clásico dejó dos empates y una victoria para cada uno. Quince amarillas y tres rojas para el Real Madrid. Once amarillas y una expulsión para el Barcelona -Pinto, arquero suplente-. Mayor agresividad del equipo de Mou (98 a 71 en faltas) y mayor posesión del balón para los azulgranas (72 por ciento en el partido de ida de Champions). Lionel Messi convirtió 3 goles y Cristiano Ronaldo 2. El Madrid se llevó la Copa del Rey. El Barcelona quedó a tiro de la Liga y en la final de Wembley.

Lejos de los números fríos desde aquel 16 de abril todo sigue igual. Los “culés” están a 8 puntos de distancia de los “merengues” con 12 por jugar en la Liga española y forman uno de los mejores equipos de la historia.

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