El Rey León

Mercado festeja su gol con los Benítez y Verón.

Una tormenta de verano parecía inquietar las aguas del calmo mar pincharrata. Alejandro Sabella dejaba su cargo como entrenador de Estudiantes disconforme con el trabajo realizado por los dirigentes para incorporar jugadores. La llegada de Eduardo Berizzo como nuevo DT a tan solo 8 días del arranque del Clausura, llenaba de incertidumbre el futuro inmediato del club.  Esos ocho días sobraron para alejar todas las especulaciones posibles. Es que cuando Estudiantes entra a la cancha se transforma en el rey león. Le hizo sentir a Newell’s que el segundo tiempo estuvo de más. Demostró que le alcanza con regalar el segundo tiempo porque cuando un equipo es tan equipo, el trabajo del conductor parece ser relativo. Enzo Pérez jugó para ser llamado nuevamente a la Selección. Está un escalón arriba de todos y muestra su clase cada vez que tiene la pelota en sus pies. Con su velocidad desbordó constantemente por la banda derecha y fue el autor intelectual de los dos goles platenses. Primero con un arranque a 220 y un pase exquisito para Gastón Fernández. Después, tras una avivada de Verón, vio solo a Gabriel Mercado, de gran presente. Como si fuera poco le cometieron el penal que Sebastián Peratta le atajó a Fernández y todo esto en el primer tiempo. Tiene todo claro Estudiantes. Sabe a lo que juega y lo proyecta a la perfección. Quizá porque el director técnico es el mismo desde hace 5 años y está dentro del campo de juego. Porque Juan Sebastián Verón es el jugador más influyente de la historia del fútbol argentino y así lo toman sus compañeros. Newell’s, en cambio, propuso poco y nada. Se entregó desde el minuto cero y dio la sensación de estar falto de ideas. Una defensa con experiencia pero lenta vio como los delanteros rivales les ganaban constantemente en velocidad y esto significó un problema sin solución. En ataque fue muy liviano y sus tres hombres mas adelantados parecían chocar contra una pared cuando intentaron progresar. La cercanía en el resultado se explica de una sola manera: Estudiantes eligió como y cuando jugar el partido. Lo liquidó en la primera etapa y se relajó en la segunda. Tuvo distracciones y cometió errores en el traslado del balón. Allí, a minutos del pitazo final, Claudio Bieler se erró un gol increíble y Juan Manuel Cobelli consiguió el 1-2 que decoró el resultado. Ocho días atrás Sabella hizo llover. Verón y compañía hicieron salir el sol.

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